A las diez y media de la noche, mientras comíamos el exageradísimo y reseco salmón millonario, yo ya estaba borracha como una cuba. Tan borracha, que cuando Rodrigo amenazaba con sacarme el vino, yo gruñía como un depredador.
Mi abuela, mientras tanto, seguía con sus preguntas.
ABUELA
(Con las comisuras llenas de salmón grillado)
Yo no entiendo cómo […]






