5 de Julio. 100 personas. 20 hs puntual. Llevar un novio.
Los novios saludarán en el atrio.
April 30th, 2008 · Irina mi hermana
→ 300 CommentsTags:
La otra orilla
April 29th, 2008 · José palo y a la bolsa, Marcelo Ugly
Desde la semana pasada la oficina se volvió un caldo meloso. Algunos se miran para no reírse y otros revolean los ojos, pero algunos están interesados genuinamente. Como sea, a nadie le son indiferentes las crónicas amorosas de Marcelo, que aparecen, como paracaidistas extraviados, en las conversaciones más diversas.
Marcelo se la pasa contando anécdotas sin gracia como un trovador pesado. Si uno habla del frío, Marcelo se apura a agregar que Marina es “re friolenta”. Si alguien cuenta su comida preferida, Marcelo, además de aportar la suya, agrega los ñoquis, que son los de Marina. ¿A quién le importa que tomen mate separados porque Marina toma con yuyos y él no? ¿O qué hicieron el fin de semana en el Tigre? ¿O cómo luce Marina cuando recién se despierta? ¡Si algunos ni siquiera la conocen!
¡Y eso no es nada! ¡Lo que hay que ver! ¡Para tenerla presente durante el día pegó una foto de ella con un imán en su CPU! ¡Parece el identikit de esas adolescentes fugitivas que aparecen en los cartones de leche yankees!
Ya sé lo que van a decir, a mí qué me molesta. Y es cierto. ¡Pero es insoportable! ¡No se habla más que de Marcelo y Marina durante todo el día! Ya son una institución ¡Si hasta aparecen en el mismo renglón de la lista del bowling de mañana!
- Piñata
- LG
- José
- Marcelo y Marina
- Graciela
- Silvani
- Gisela
¡Como si fueran una sola persona! ¡Como si estuvieran juntos desde preescolar!
Y encima, justo ahora, yo estoy del otro lado del puente. Mientras Marcelo cuenta todo arrebolado y cachondo cuál es el tipo de vida que quieren tener con su novia, José pasa y me revuelve el pelo muerto de risa como si sacudiera a un perro juguetón. Uno habla de la “madre de sus hijos” y el otro de “mamita”. Uno llama a su enamorada para ver como está y el otro me manda chistes escatológicos y propuestas sexuales por mail. Encima eso.
→ 365 CommentsTags:
Sábado con aire a domingo
April 28th, 2008 · José palo y a la bolsa, Matías perfecto
Mi primera salida con José no fue nada del otro mundo. Apenas una cena muy parecida a los almuerzos en el bar de la oficina. Pero supongo que siempre funciona así; que después de cortar con alguien que te encantaba, todos los demás hombres se te presentan deslucidos, vulgares, comunes.
En otro momento de mi vida me hubiese encantado José. Hubiese esperado que me llame con una vela pegada al tubo del teléfono, me hubiera pintado de rojo las uñas de los pies, hubiese estado a lechuga una semana para estar divina.
Pero ahora no lo puedo ver. O en realidad sólo veo todo lo que no tiene.
¿Cómo puede ser que alguien no te guste tanto como debería porque antes existió otro que te gustó más? Debe ser como cuando probás un vino exquisito, pero después tenés que volver al que tomabas siempre y ya no podés. Sentís la acidez como una espada latosa y aguda en el paladar.
Por otro lado, no me preocupa. Sé que es cuestión de tiempo. Que el recuerdo de otros se va a ir borrando en las anécdotas nuevas. Que dentro de un mes quizás empiece a olvidarme de algunas fechas, que muchas conversaciones se van a llenar de agujeros, que se van a borronear las caras, las muecas, los gestos. Pero mientras eso pase yo sufro este “ni fu ni fa” que me hace sentir más sola que nunca.
Desde que Matías y yo hablamos por última sólo lo vi tres veces. Ya no siento el nudo en el estómago, pero sí una suerte de amargura, de tristeza muy grande. A veces pienso qué hubiese pasado si yo le hubiera dicho que sí. Si el sábado hubiera dormido con él y no con José. Pero sólo a veces. Sobre todo los domingos, cuando estoy muy aburrida. El resto del tiempo me acuerdo de todo lo malo que hizo y lo detesto profundamente.
Yo sólo espero que el tiempo se lleve ambas cosas. Lo mejor y lo peor. Los chistes y los engaños. Las llamadas que me hizo y las que le hizo a ella. Que se lleve todo. Las conjeturas domingueras también.
→ 558 CommentsTags:histeria·novio·pareja·relaciones personales·soltera
Picado grueso
April 26th, 2008 · Irina mi hermana, José palo y a la bolsa, Mi madre
Yo no sé si a los demás les pasa lo mismo que a mí, si todos tienen una comida asociada a una bebida. Si cada vez que les dicen “chocolate” piensan “con churros”, si cada vez que oyen “té” piensan “con torta” y si cuando les dicen “cerveza” en seguida agregan “con maní”. Es automático; es como pensar en “Giménez” después de Susana o poner “Kirchner” detrás del nombre Néstor.
Por otro lado, tengo un problema más grave. No puedo pensar en ninguna actividad gratificante sin incluir un entremés en la fantasía. Siento que me falta algo. Si pienso en ver una película metida en la cama, pienso en un chocolate enorme. Si pienso en una tarde lluviosa y un libro, pienso en té y un budín. Si veo un día soleado, veo asado, y si me paro frente al mar huelo helado, barquillo, licuado, mariscos y alfajor havanna.
Y así jamás voy a entrar en un solerito rojo. Si sigo pensando en choripanes durante todo el día, no voy a poder hacer la dieta bien. Es más. Si sigo así, tengo más chances de casarme que de bajar de peso antes de julio.
Esta semana venía bien hasta que me choqué con la pastafrola. En ese momento volqué y nunca más pude seguir la dieta con rigurosidad. Ni siquiera me acuerdo bien todo lo que comí, porque son un montón de pellizquitos y bocaditos a hurtadillas. Como festín borroso y continuo, como una receta sin cantidades.
Para colmo de males, mi hermana no coopera. En vez de dejarme hacer mis cosas, me pone más nerviosa. Me llama dos o tres veces por día para decirme que tiene un salón para el seis pero es feo. Otro para el catorce de junio pero es muy pronto. Otro para septiembre, pero es demasiado lejos. Supongo que espera que yo le diga que ya resolví todo, que podemos festejar ya mismo y que paga todo mi mamá. Pero después de lo que me dijo José, no puedo decirle que no ni que sí. Necesito lo único que no tenemos: tiempo.
La única buena noticia que tengo, es que Irina se ocupó de actualizar la situación. Le recordó a mi mamá de la apuesta y hablaron un poco del tema. Sin embargo, no me quiso contar qué dijeron. Seguro que mi mamá dijo una barbaridad atrás de otra y a ella le da impresión repetirlo.
José se quedó a dormir y a desayunar. Hoy vamos a salir. Se podría decir que es la primera vez que vamos a algún lado juntos, porque el bowling, los almuerzos y los tragos con el club de los solteros no cuentan. ¿O sí?
→ 419 CommentsTags:
Qué pretende de mí?
April 25th, 2008 · José palo y a la bolsa
José arrancó apenas pusieron la panera sobre la mesa.
JOSE
¿Qué querés de mí?
Fruncí el ceño, agarré un mignoncito caliente, lo partí, le puse queso y me lo empecé a comer con alevosía.
JOSE
¿Un novio? ¿Un marido? ¿Alguien que te haga masajes?
LG
No sé. Supongo que necesito saber si sólo nos acostamos porque
eso es todo lo que hay, o si sólo nos acostamos porque no podemos
parar de acostarnos.
JOSE
¿Qué diferencia hay?
LG
Y… Que si sólo nos acostamos, nuestra relación es sólo eso. Somos
proveedores sexuales. Y si ahora sólo podemos acostarnos, somos dos
personas que se están conociendo, están probando pero que momenteaneamente,
por afinidad, novedad o necesidad se acuestan mucho.
JOSE
¿Y vos cual querés?
LG
La segunda.
JOSE
Bueno. Somos eso, entonces.
LG
¿Así de fácil?
JOSE
Así de fácil. ¿Y ahora qué hacemos?
LG
Y… aparte de acostarnos deberíamos hacer otras cosas.
JOSE
¿Cómo que vos me untes pan a mí en vez de untarte para vos sola?
LG
Por ejemplo.
Unté un pan y se lo di. Yo estaba radiante. Nunca en la vida algo me había salido tan fácil, tan simple, tan derechito.
JOSE
Yo me asusté. Pensé que querías que conozca a tus viejos y todas esas cosas.
LG
¿Cómo?
JOSE
Sí, o sea, yo puedo tener un vínculo con vos, pero a mí no me va eso de
comer ravioles en lo de la suegra, sentarme a charlar de futbol
con tu viejo… Mi ex novia era así. Nunca más. No es para mí.
LG
(Tanteando)
Pero qué pasaría si por ejemplo, estoy dando un ejemplo, nada
más, dentro de un tiempo mi madre cumpliera años…
JOSE
Me estás empezando a dar miedo…
LG
No digo ahora. En un tiempo largo.
JOSE
¿Cuánto tiempo?
LG
Qué se yo.
JOSE
Bueno, digamos que si en un año seguimos juntos yo podría
ir al cumpleaños de tu mamá…
LG
¿Un año?
JOSE
¿Me querés llevar al cumpleaños de tu vieja o qué?
LG
¡No! Es un ejemplo. ¿Pero si cumpliera en tres meses?
JOSE
(Sacandome el pan untado de la mano)
¡Qué se yo! ¿Cumple en tres meses?
LG
No, es un ejemplo, ya te dije.
JOSE
Bueno, entonces para qué preguntás… Qué se yo. Si en tres meses
yo estuviera perdidamente enamorado capaz hago cualquier cosa, pero
ahora no me veo haciendo eso. No quiero. No es para mí. No sé,
no podemos ver en tres meses si te acompaño a una fiesta
¿Tenemos que saberlo ya?
LG
Y que se yo, a mí me vendría bien, pero sí, lo vemos.
Y me comí otro pan.
→ 151 CommentsTags:
Tan de repente
April 24th, 2008 · José palo y a la bolsa, Marcelo Ugly
Marcelo me preguntó doscientas cincuenta veces si iba a ir al bowling. Y no es una exageración. Fueron doscientas cincuenta en serio. Me preguntó cada veinte minutos, nervioso como un niño, si iba a ir temprano, si me iba a quedar a cenar, si iba a ir sola o con alguien, si quería jugar en su equipo.
LG
A jugar sí, pero después me voy a comer con alguien.
Pero igual se quiso asegurar de que fuera. “Aunque sea un ratito” dijo. “Después yo te llevo a tu cena”.
En consecuencia pasé por varios estados de ánimo. Primero sentí culpa, después pena, luego irritación y finalmente odio sincero. Pero nunca pude entender el por qué de su insistencia rastrera. Al menos no hasta la noche.
José y yo llegamos cuando ya estaban todos cambiándose los zapatos. Todos menos Marcelo. (El tema de los zapatos me da un asco inmenso en esos lugares. Siento que apenas puedo tolerarlo y tengo que caminar en puntas de pie, como si de esa forma el cuero sudoroso me tocara menos el pie). Lo esperamos un rato largo pero como no llegaba, empezamos a jugar. En ese momento pensé que era un tarado. ¿Para qué me había preguntado tantas veces si iba? ¿Para asegurarse de que me quede sola? ¿Y para qué me dijo que me llevaba a la supuesta cena más tarde?
Pero cinco minutos después mientras Graciela tiraba su bola, vi una mano, galante y anónima, sosteniendo la puerta del lado de afuera, para que una señorita muy linda pueda entrar. Y me reí, claro. Porque el caballero era Marcelo, y al parecer nunca pierde la oportunidad de exhibir su sensibilidad femenina delante de todo el mundo. Pero la risa me duró poco. ¡Es muy difícil reírse a carcajadas cuando una se ha quedado dura de la sorpresa!
Contra todos los pronósticos, la chica no sólo no miró con pena a Marcelo, sino que lo agarró de la mano. Sí, de la mano. Caminaron hacia donde estábamos todos, y se presentaron, un poco nerviosos, un poco emocionados.
MARCELO
Ella es Marina
PIÑATA
Hola Marina, zyo zoy Piñata, bienvenida.
¡Incluso me vinieron a saludar! Marcelo me presentó como su amiga y ella acotó algo increíble.
MARINA
¡Hola, Marcelo me habló un montón de vos!
LG
¡Ay! ¡En cambio vos sos una sorpresa!
MARCELO
(Mirando a su noviecita con cara de pavo)
La verdad que sí, fue una sorpresa para los dos.
Cuando se dieron vuelta, no sé por qué, le hice a José una seña de que iba a vomitar. Él se rió, pero yo estaba enojada por la absurda camarilla. ¿Para qué me preguntó tantas veces si iba a ir a jugar al bowling? ¿Para hacerme creer que se moría por verme y luego poder sorprenderme con su nueva noviecita? ¿Qué quería probar con eso? ¿Que yo soy una solterona patética y él un galán que tiene una novia linda que lo adora? ¿Habrá querido refregarme en la cara el final de su soltería o disuadirme de que es un psicópata controlador? No tengo idea.
Marina y Marcelo, además de tener nombres cacofónicos y pegadizos, no se separaron ni un minuto. Era una suerte de festival de la melaza. Un San Valentín exagerado y eterno. Se dieron besos, se abrazaron cuando nos ganaron, se llamaron con apodos, compartieron el vaso, y como si fuera poco, se ofrecieron a llevarme a casa porque ellos dos iban para el otro lado.
LG
(Irritada)
No gracias. Me voy con José.
MARCELO
(Como si no hubiera escuchado nada)
Bueno, nos vemos mañana.
Cuando salimos a la calle José preguntó a dónde quería ir a comer, pero yo estaba tan indignada por la treta de Marcelo que le dije que hablábamos otro día del tema, que yo quería irme a dormir ya. Me preguntó si podía ir a dormir conmigo y le dije que sí. Así que fuimos a mi casa. Pero por su cara de sorpresa y sus avances en la cama, supongo que no esperaba que lo de dormir fuera literal. No le dejé, sin embargo, ni una sola duda: le di un imán de una pizzería, una bolsa vieja de papas, el control remoto, le dije que se sintiera como en casa y me quedé dormida de inmediato.
Paradójicamente, esa fue la primera noche que dormimos juntos y de ahí nos fuimos a trabajar. Supongo que Marcelo y Marina habrán hecho lo mismo.
→ 397 CommentsTags:
Double date
April 23rd, 2008 · José palo y a la bolsa, Marcelo Ugly
Después de esconderme durante un día y medio (sí, soy machita para descolgar el portero pero maricona para confesarlo) finalmente hablé con José. Ni yo lo busqué ni me lo crucé de casualidad. Cuando volví de almorzar estaba sentado arriba de mi escritorio, jugando con mi lapicero y meciendo las piernas como si estuviera en una hamaca.
JOSE
¿Qué pasó el viernes?
LG
Ah, se me hizo tarde y me fui a dormir.
JOSE
¿Qué? Pero si te dije que iba a tardar cuarenta minutos.
LG
Bueno, ya sé, pero con vos el tiempo es flexible. A veces decís que
pasás más tarde y son ocho horas. ¿Cómo sabía yo que cuarenta minutos
no eran seis días?
JOSE
¡Se me hizo tarde!
LG
¿Yo te dije algo? ¿Te insulté? ¿Te corté el teléfono? ¿Te hice una escenita?
No. Porque entiendo que puede pasar. Entendé también vos. Se me hizo
tarde y me fui a dormir.
JOSE
Sos guacha.
LG
Guacha guacha.
JOSE
No te importa nada.
LG
Nada.
JOSE
Turra.
LG
Turrísima.
JOSE
¿Venís a mi casa?
LG
No.
JOSE
¿¡Por qué?! Si estamos a mano.
Entonces suspiré y puse cara seria, pero no pude decir nada porque José se me adelanto.
JOSE
Uh, uh uh uh… Querés hablar
Asentí con la cabeza.
JOSE
(Imitandome la voz)
Qué somos, José, hacia dónde vamos, estoy confundida, necesito saber
qué sentís por mí.
LG
Jjajajajaja
JOSE
Vos reíte, pero ya te escucho, lentejita…. (Encogiéndose de hombros)
Ay señor… Y bueh, vamos a comer mañana.
LG
¿Sí?
JOSE
(Negando con la cabeza)
Y sí, en tu casa no vamos a hablar nada.
LG
Ok. Mañana entonces.
Y así como así, como si no hubiese pasado nada, dejó el lapicero, se levantó de un saltito y se fue. El que se dio cuenta de que pasaba algo fue Marcelo, que un minuto después, poniendo cara de casualidad, me preguntó:
MARCELO
¿Vas mañana al bowling?
LG
No sé… Quizás un rato.
MARCELO
Bueno, avisame así sé cuántos somos…
LG
Te aviso, sí.
→ 314 CommentsTags:
La panza es lo de menos
April 22nd, 2008 · Irina mi hermana, Mi madre
Si mi hermana se casara en Mayo tendría que conseguir un novio en treinta días, y ya sé que es imposible. Así que no tuve más opción que llamarla, verificar que no estuviera con mi madre, e ir a verla para tratar de convencerla de que casarse en treinta días le iba a arruinar la vida.
Intento 1: La panza no se nota
LG
¿Pero vos vivís en el siglo quince? ¡La gente se casa con dos hijos de ocho
años que le llevan los anillos! Si te casás con panza y nada más sos conservadora.
IRINA
No me importa lo que digan…
LG
¿Entonces? Si tu fiesta es preciosa nadie se va a fijar en la panza.
IRINA
No son los demás, soy yo. No quiero salir embarazada en todas las fotos.
Yo quería tener una foto perfecta en la chimenea y no voy a salir redonda
como una pelota recién inflada. No quiero eso.
LG
¡Pero es gorda de bebé! ¡No gorda de manteca!
IRINA
¡No hay variantes de gorda! ¡Gorda es gorda! No.
Intento 2: la envidia
LG
Si te casás en treinta días, todo lo mejor va a estar ya ocupado.
El mejor salón, el mejor catering, el mejor maquillador. Vas a tener que
conformartecon las sobras de otras mujeres. ¿Querés arrancar tu vida
tomando lo queotras descartaron porque era poco para ellas?
IRINA
¡Ay pero qué mala sos!
LG
Pero vos querés casarte desde que tenés cinco años. Le robabas a mamá
las cortinas de voile y con una te hacías el vestido y con otra el velo. La frase
que más escuché en la infancia fue “dejá esa milanesa, ya comiste dos”
pero la segunda fue “cuando yo me caaaaase…” ¿Te acordás?
IRINA
Pero no se casa tanta gente en mayo. Laura me dijo que tenía un maquillador
y Oscar… la música…o su hermano…
LG
Ay Iri, no sé qué decirte, si vos pensás que puede salir bien un casamiento
hagaloustedmisma con el hermano de Oscar, un amigo de Laura y dos
floristas que saques del diario Segundamano dale nomás. Pero justo vos que sos
re exigente no te vas a conformar, no vas a poder disfrutar cuando veas
las servilletas truchas, los centros de mesa de claveles, la coca cola diluida…
IRINA
Ay no seas mala…
LG
Es así, Iri. Las bodas se preparan con muchos meses de anticipación,
vos lo sabés. El salón que querías ya estaba reservado ¿Te acordás?
IRINA
Prefiero hacer algo chiquito pero sin panza. Te juro que prefiero un hotel al mediodía, no sé.
LG
Tendrá que ser en Constitución, porque los demás van a estar ocupados.
IRINA
No me importa.
Intento 3: No va a venir nadie.
LG
La gente de Mendoza no puede venir corriendo ahora. Ya les dijiste una fecha.
IRINA
Que no vengan
LG
¿Y tus amigas, tus conocidos? Muchos no van a poder ir.
IRINA
¿Quiénes? No me importa. Que no venga nadie, pero no quiero casarme
toda enorme y no poder bailar, salir fea en las fotos, soportar que hablen, no quiero.
LG
¡Pero Dios mío, podés ser tan superficial, Irina! ¡Qué te importa!
IRINA
¿Superficial soy yo? ¡Vos me decís que no me case por el menú o por el maquillaje!
LG
¡Yo te digo que te cases en la fecha que tenías, como lo planeás hace seis meses!
Que tengas tu fiesta, con todo lo que elegiste con tanto amor durante meses!
¡No que salgas corriendo a hacer un mamarracho!
IRINA
¡No puedo porque cancelé todo y la fecha ya la reservó otra!
No tengo salón ni catering para el 15.
Y entonces se puso a llorar desconsoladamente. Yo sé que todo esto es en parte su culpa. Primero, por cancelar. Segundo, porque ella apostó con mi mamá que yo iba a ir sola. Si esa apuesta no hubiese existido, no habría problema. Así que no debería sentir remordimiento. Las dos, de alguna forma, actuamos de acuerdo a nuestros intereses. Pero así y todo me sentí mal. Me di cuenta que ella estaba más angustiada que yo.
Intento 4: La plata
LG
Iri, hay otra razón por la que no te podés casar ahora. Porque vas a
tener que pagar toda la fiesta vos.
Y le conté toda la verdad. O mi verdad, toda la que está en este blog. La apuesta que escuché, los intentos que hice, mi plan a futuro. Le hablé de Matías, de Ezequiel, de José. Creo que hasta le mencioné a Oscarcito. Le conté todo, y mientras más hablaba, IRINA abría más la boca, pasmada, incrédula, ahogada, como si saliera de abajo del agua para respirar.
LG
Si le decís algo, te juro por mi vida que te mato.
IRINA
¿Pero y el chico que mamá vio en tu departamento, el que vino a jugar,
el de los llamados? ¿Ese cual es?
LG
Son dos. pero no están más.
IRINA
¿Y ahora cual está?
LG
Ninguno, Iri. El que está no va a querer ir. No es de los que
van con vos a un casamiento
IRINA
¡Pero entonces vas a ir sola igual! ¡Tenés que convencerlo!
LG
Eso, o conseguir a otro.
IRINA
(Preocupada, repasando)
Pero mamá lo tiene que ver antes, como al otro chico, sino no se lo va a creer.
LG
Se lo va a creer porque va a ser cierto. Voy a ir con un novio de verdad.
Pero dentro de 85 días, no 30. Si te casás ahora no sólo va a ser una fiesta de
porquería, sino que además te va a costar mucha plata. ¿Entendiste?
Y asintió con la cabeza.
→ 248 CommentsTags:
Buenas son las tortas
April 21st, 2008 · Irina mi hermana, Mi madre, Piñata
Ayer fui al dietaclub con la tibia esperanza de haber bajado algún gramo, pero la panera del otro día se desquitó conmigo en la balanza. Al que sí le fue bien fue a Piñata. Cuando llegué sus compañeros lo palmeaban orgulloso como a un héroe de la gelatina light. ¡Tres kilos ochocientos en una semana! ¡Así cualquiera está contento!
Sin embargo la alegría duró poco. A Piñata se le subieron los kilos a la cabeza y empezó a repartir gelatinazos para todos lados.
PIÑATA
Periaymuchagentez que diiiíze que no come pan, por ejemplo, y trae anotado
un regiztro limpio y no es zierto. Y luimportante es zinzerarnoz con nozotroz mizmoz.
COORDINADORA
Claro.
PIÑATA
(Mirándome fijo)
Porque zin zinzeridad no hay dieta que valga…
COORDINADORA
Sin duda.
PIÑATA
¿Porque a quién le eztamoz mintiendo? (Golpeándose el pecho) ¡A nozotroz mizmoz!
LG
Uf
Cuando me fui del grupo estaba decidida a hacer escarmentar a Piñata, aunque me desmayase de anorexia durante la semana. Pensé cuarenta recetas con lechuga, traté de recordar en dónde había tirado las zapatillas de gimnasia, e incluso me comprometí a tomar dieciséis litros de agua diario para eliminar grasas y toxinas.
Pero a la tarde ya había arruinado todo. Pasé por lo de mi hermana para ver cómo iban los preparativos de la boda, me encontré con mi madre buscando catering para Mayo y me tuve que comer media pastafrola de batata de los nervios.
→ 163 CommentsTags:
Abierto hasta la medianoche
April 20th, 2008 · José palo y a la bolsa
Ayer me quedé dormida esperando que viniera José. Recién a las tres de la mañana me sonó el teléfono. Era él, que estaba medio borracho en una cena y me pedía perdón por la tardanza. Me explicó que estaba lejos pero que igual quería verme a lo que yo contesté con un silencio gélido.
JOSE
¿Querés que vaya ahora?
LG
¿Qué?
JOSE
Perdón. ¿Me dejás que vaya ahora?
Un poco me conmovió su cambio de registro. Preguntar si yo lo dejaba ir era, de una manera extraña, hacer las cosas mejor. Además, soy una solterona patética, así que me terminé ablandando y le dije que era un imbécil, un desconsiderado, un idiota, pero que viniera igual.
Sin embargo, cuando corté empecé a darme máquina. A cualquiera se le puede hacer tarde. Pero podría haberme llamado. Podría haberse ido. Podría haberme mandado un mensaje de texto. Podría haberme advertido que tenía una cena y que no sabía cuando terminaba. Podría haber venido directamente con flores y ponerse de rodillas en la puerta. Sin embargo, eligió llamar para ver si podía pasar. Y ese llamado, que a primera vista podía parecer un gesto cortés, era lo peor de todo. ¡Porque no llamaba para pedir perdón! ¡Llamaba para checkear que yo no esté ni enojada ni dormida! ¡No quería hacer el viaje al pedo!
Media hora después ya estaba sacada. Pero me pareció tonto desperdiciar semejante viaje (zona norte) con una escenita. Así que hice algo mucho mejor. Desconecté el portero eléctrico y me fui a dormir. Que se pudra de tocar timbre, pensé, y que haga el viaje al pedo después de todo. Lo único que me faltaba era ahorrarle molestias.
→ 247 CommentsTags:
