Anoche apenas pude dormir. Cada vez que pegaba un ojo me asaltaba la culpa, la verguenza y me despertaba, histérica, a dar vueltas por el living como una calesita.
Traté de acordarme de las veces que entré al blog desde la oficina, si dejé la computadora encendida, o incluso la otra dirección de gmail, pero la […]
