Ciega a Citas

Quedan 58 días para encontrar a un novio normal

Ciega a Citas header image 1

Chicanas invisibles

May 7th, 2008 · 239 Comments

Hoy en la oficina, mientras almorzábamos, Marcelo dijo que lo peor que te podía pasar era que tu novio te dijera que nunca se iba a casar con vos. Que no entendía a las mujeres que se empecinaban en tener relaciones sin futuro. Que era como tomar un poquito de veneno todos los días.

Ni lerda ni perezosa le contesté rapidito:

LG
Puf. Mucho peor que un novio que no se quiera casar con vos es
una novia que solo piensa en casarte. ¡Debe ser horrible! Es como
tener una soga al cuello.

Pero ni siquiera se inmutó. Siguió jugando con el puré y esperando para devolverme el palazo. Recién se le ocurrió cinco minutos más tarde.

MARCELO
No sé. Entre que me digan que no quieren pasar toda la vida conmigo
y que me lo digan demasiado, prefiero que me lo digan demasiado.

LG
Depende de la situación

GISELA
¿De qué depende?

LG
Hay que ver. Quizás no querés casarte con el que te lo dice mucho
y es un castigo. No siempre que salís con alguien es el amor de tu vida.
A veces estás porque es muy bueno en la cama. A veces porque estás solo.
A veces para darle celos a otra persona. ¡Hay miles de razones!

MARCELO
Claro. Suponete que el tipo que realmente te gusta está con otra.

LG
(Levantándome a tirar la ensalada)
O al revés, que la chica que te gusta nunca te dio bola
y te tuviste que conformar con la que sí.

→ 239 CommentsTags: Marcelo Ugly

La vieja y el mar

May 5th, 2008 · 528 Comments

Ayer mi hermana, mi mamá y yo nos juntamos para tomar el té y hablar del casamiento. Y digo del casamiento porque hablamos sólo de eso. Mi hermana no menciona nunca el embarazo. Sólo discutimos colores de servilletas, opciones de tortas y la lista de invitados que se agranda cada vez que mi mamá arquea las cejas.

Sin embargo, no todo fue aburrido. Dentro del hastío general que significa organizar algo tan tonto surgió un paso de comedia muy gracioso. No sé si mi hermana había dado por sentado que yo iba a ir a la fiesta con Ezequiel, o si nunca había hecho números, pero desde que blanqueamos el tema de la apuesta, ha adoptado una actitud suplicante: antes de aprobar un gasto, me mira esperando una señal.

MADRE
¡Pescado blanco suena a sushi de pobre! Parecen esos menúes que dicen
“pesca del día” y que siempre pescaron merluza de Coto.
¡Si no vamos a elegir salmón vayamos con el pollo, pero otro pescado no!

IRINA
(Mirándome ojos de animé japonés)
No sé, vos, Lulú qué pensás? ¿Podremos pagar… salmón?

MADRE
(Agitada)
¡No hay nada que pensar! ¿¡Qué están pensando?! ¡Claro, sirvamos
matambre a la pizza! (Pegándome un codazo) ¡Empanadas santiagueñas!
¡Albondigas poné, anotá albóndigas!

IRINA
¡Basta mamá! ¡Quiero que Lulú me diga que piensa ella!

LG
Yo no sé… Elegí lo que vos quieras, Iri. Es tu fiesta.

IRINA
¿Pero vos dirías que sí? Quiero saber si VOS crees que deberíamos ir con el salmón

MADRE
¿Y yo que soy? ¿Qué tiene que ver lo que diga Lulú con el presupuesto del casamiento?

IRINA
Nada, pero quiero saber.

LG
(Agarrándole la mano)
Iri, es tu plata. Elegí lo que te parezca mejor.

MADRE
(Anotando en una planilla)
Ella elige salmón.

→ 528 CommentsTags: Irina mi hermana · Mi madre

La mal llevada

May 4th, 2008 · 223 Comments

A las nueve y media en punto, Marcelo y Marina nos esperaban agarrados de la mano en una mesa de un restaurante de medio pelo. Tan agarrados que parecían de cartón.

Ese gesto fue el comienzo del río de melaza que pegoteó como un almíbar espeso toda la conversación: se dieron un beso ruidoso cada diez minutos (como si lo hubieran cronometrado), hablaron en primera persona del plural toda la noche, y se agarraron de la mano cada vez que los dos soltaron los cubiertos al mismo tiempo.

José y yo llegamos tarde, además de despeinados y con la misma ropa, porque nos demoramos teniendo sexo en casa, a donde habíamos ido para que yo pudiera bañarme y cambiarme de ropa. Como si fuera poco, nos comimos la panera en cuatro minutos y yo me tomé el agua de Marcelo porque tenía mucha sed. Impresentables, ya sé.

Tengo que aclarar que José es el peor compañero posible para estar a dieta. Como mide un poco menos de dos metros necesita comer como un gigante. Para él, una sandía es una arveja. Arrasa con lo que encuentre alrededor, aunque esté en un plato ajeno. Apenas se come lo suyo empieza a pescar comida de otros platos sin pedir permiso. Así que el peso de la cena cayó sobre mí. El estaba demasiado ocupado asolando paneras para charlar.

La primera mitad de la cena no la recuerdo. Fue tan aburrida que podría haber comido dormida y nadie se hubiera dado cuenta. José comía y Marcelo me esquivaba con la mirada; así que no me quedó más remedio que charlar con Marina para salvar la situación. Ella contó que era maestra jardinera, que adoraba los chicos y que quería tener cinco hijos para vestirlos iguales (y al escuchar “vestirlos iguales” yo no me suicidé. Es más, seguí charlando).

Parece buena chica. Demasiado dulce, demasiado cargosa, pero buena. Está loca por Marcelo y eso me despierta una curiosidad preocupante. Nunca pensé que alguien pudiera estar loco de amor por Marcelo, aunque ahora tenga lindo pelo y se vista mejor. Quiero decir ¡Es Marcelo! ¡Se supone que él se enamore en silencio y que lo rechacen! ¿O no?

MARINA
Ay, a mí me encantaría. Ya sé que es medio tonto, pero es una
vez en la vida. Yo sí quiero una fiesta grande grande, un auto antiguo,
los pétalos de flores, todo.

LG
¿Pétalos de flores?

MARINA

¿Ustedes no se quieren casar?

LG
(Atragantandome con una espinaca)
No. Ni con pétalos ni con papel picado.

JOSE
Odiamos los casamientos.
En eso, Marcelo se puso visiblemente incómodo y se empezó a mover en la silla.

MARINA
(Mirando a Marcelo)
Marcelo tampoco quiere hablar de eso. Así son los hombres, pero después se les pasa.

MARCELO

Claro que nos vamos a casar.

MARINA

¿Sí?

MARCELO
Sí, claro.

MARINA

¡Ay! ¡Siempre dice que no!

MARCELO

No digo que no. Es demasiado pronto, pero algún día.

MARINA
Bueno, antes decías que no.

MARCELO

No, siempre dije que sí.

Marina me miró y negó con la cabeza, pícara.

LG
Y bueno, cambió de parecer. Esta cena lo inspiró, ahora
le dan ganas de decir que quiere casarse.

MARINA
¡Se ve que sí!

MARCELO

¿Qué tiene que ver la cena?

LG

¡No sé! ¡Decinos vos! ¡Marina dice que nunca querés y ahora
que estamos nosotros de repente estás loco por casarte!
¡O al menos por decirlo!

MARCELO

No ahora, pero claro que quiero casarme.

LG
Bueno, felicidades. Supongo que nos vas a invitar.
Ya sabemos que vos sos muy invitador.

JOSE
Sí, salvo esa vez que no me invitaste a almorzar.

LG

Ah sí, de vos se olvida, pero a mí me invita siempre,
porque somos amigos. Bowling, almuerzos, esta cena.

JOSE
No nos invites que igual no vamos a ir. Odiamos los casamientos.

LG
Sí vamos a ir. Nos encantaría verlos casarse.

JOSE
No, nos haríamos los enfermos.

MARINA

¡Ay qué malos!

LG
No, iríamos chochos de la vida.

JOSE
Yo no voy.

LG
Yo sí.

MARCELO
¿Vendrías sola?

LG
(Tragando saliva)
Claro. Seguro que vos te ofrecés para llevarme después.

MARCELO

Sabés que sí

MARINA
¡Pero si nos estaríamos yendo de luna de miel!
¿Cómo la vas a llevar? Jajjajajajaj.

LG
¡Ay, es que él es muy llevador! ¡Tiene alma de chofer!

En ese momento Marcelo se paró y pensé que se había enojado. Pero avisó que se iba al baño y nada más. Así que esperé unos minutos y avisé que yo también iba a aprovechar el impasse de la charla para ir también. Pero a diferencia suya, yo me quedé en el pasillito, esperando que salga, para insultarlo.

LG
¿Qué te pensás que estás haciendo? ¿Qué es esta cena,
lo del bowling? ¿Qué problema tenés?

MARCELO
¿Qué? No entiendo.

LG

No te hagás el tonto. Estoy harta de vos. Primero con Matías
diciendo que yo salía con vos y metiéndote en el medio.
Ahora esto. ¿Qué querés?

MARCELO

¡Estás loca! Yo nunca le dije nada a Matías, se lo dije a su ex,
que era MI amiga y ella se lo contó y así me di cuenta que se veían…
¡Y traté de avisarte y me tiraste un café!

LG


MARCELO

Yo nunca me metí más que para llevarte, porque como vos misma
decís “yo soy muy llevador”…¿Sabés lo que te molesta a vos? Eso.
Que ya no quiera llevarte cada vez que te enganchás con un boludo.

LG
¡Pero si vos sos vos el que siempre está revoloteando alrededor mío,
preguntándome si voy a tal lado o no!

MARCELO

La que vino a buscarme al pasillo fuiste vos.

LG
Andate a la mierda.

MARCELO
Yo solo quería dejarte claro algo. Cuando este (señalando la mesa
en la que estaba José) boludo te deje, o no te voy a llevar a
ningún lado. Me voy a estar casando.

LG
Bueno, feliz casamiento, Marcelo.

MARCELO
No me felicites, mandame un regalo.

Y se fue.

→ 223 CommentsTags: José palo y a la bolsa · Marcelo Ugly

Una pareja de más

May 2nd, 2008 · 347 Comments

Llegué ojerosa, molesta y con abstinencia de internet a la oficina, porque otra vez no tenía señal en casa. Empecé mi rutina haciendo café, checkeando los mails, borrando el spam, hablando con mi jefa, chusmeando con Graciela, leyendo algunos diarios y ordenando el lío que dejé en el escritorio el día anterior.

Trabajé a regañadientes hasta el mediodía cuando acepté dos galletitas de mano de Gisela y tuve que soportar a Piñata increpándome con la mirada mientras revolvía su obedientísima sopa light.

En ese momento decidí que necesitaba un break, así que fui a agarrar mis cosas para salir a comer algo, ir a buscar unos documentos al microcentro, y ya que estaba, postear. Pero José me atajó antes de salir.

JOSE
Che, lenteja.

LG
Hola. ¿Qué pasa?

JOSE
¿Viste que vos querías hacer otras cosas?

LG
¿Qué cosas?

JOSE
No sé, salir y eso.

LG
Ah, sí.

JOSE
Bueno, hoy a la noche vamos a cenar con Marcelo y la mujer. Ahí tenés.

LG
¿Qué? ¿Con Marcelo? ¿Y con la mujer? ¿Qué mujer?


JOSE

(Restándole importancia)
La novia, lo que sea.

LG
¿Eh? ¿Pero cuándo arreglaron eso?


JOSE

Recién, él me dijo. Qué se yo, le dije que ibas a estar chocha.
Que te vivías quejando de que nunca salíamos.

LG
¿Él te dijo de salir los cuatro? Pará pará ¿Le dijiste que nunca salíamos?

JOSE
Jajjajaja ¿Qué? ¿Tenemos que disimular?

LG
No, pero mi via es mía, qué le importa a él si salgo o no.

JOSE
Es que él dijo “con Mariiiiiina somos muy de salir”

LG
Jjajajajajaja

JOSE
Jjajajajajaja

LG
No dijo eso.

JOSE
Te juro.

LG
Jajajajjajajajaj

JOSE
(Mientras me revolvía el pelo)
Nos vamos a divertir, vas a ver.

LG
¡No me hagas eso nunca más!

JOSE
(Yendose al pasillo)
A Mariiiiiiiina le encanta que se lo hagan.

→ 347 CommentsTags: José palo y a la bolsa · Marcelo Ugly

Ahora o nunca

May 1st, 2008 · 668 Comments

Los compromisos odiosos pero lejanos se parecen a un espejismo. Si uno tiene que ir al dentista dentro de un mes, por ejemplo, recién empieza a pensar en el pinchazo de la anestesia cuando faltan dos o tres días para la cita. Antes de eso, el terror se desdibuja en ese futuro incierto. Faltan tantos días y tantas cosas, que anticiparse no tiene sentido.

Hoy, por primera vez en seis meses, me empecé a preocupar en serio por la boda de mi hermana. Oficialmente ya no puedo decir que “total hay tiempo” ¡Ahora sí que no hay! ¡Estoy en la recta final, en la última vuelta! Me quedan dos meses escuetos que son el tiempo justo para hacer dieta y conseguir un novio decente para callar a mi mamá. Si invierto mal el mis días, si apuesto al candidato incorrecto, ya no voy a poder cambiar de plan.

Mi miedo más grande no es ir sola a la fiesta. ¡Fui a tantas fiestas sola como un perro que me da igual! Lo que me aterroriza es cumplir con la profecía de mi mamá. Aparecer gorda, sola y triste en otro evento familiar sólo confirmaría que tiene razón; que yo no puedo. E ir con un candidato prestado es todavía peor: es la evidencia de que no puedo, y además de que lo quiero disimular. Sería una incapaz por partida doble.

Necesito saber ya si José me acompañaría a esa fiesta. Si dejo pasar más tiempo me voy a perder la posibilidad de conocer a otra persona, pero si me apuro mucho al preguntar, lo voy a asustar y va a salir corriendo. Hoy tantee el terreno de una manera torpe, quizás y los resultados previsiblemente no fueron buenos.

LG
Es un idiota el tipo. La mina contó acá que ella va sola con
los nenes el fin de semana a lo de la suegra a comer.

JOSE
Idolo.

LG
¡Es un idiota! ¡La mandó sola de vacaciones!

JOSE
Genio.

LG
¿En serio pensás eso?

JOSE
Jajjajaja, qué se yo ¡Qué importa!

LG
Bueno, a vos no te importa. A ella que va sola le debe joder.
Es feo ir sola a todos lados.

JOSE
No, a mí me gusta ir solo a hacer cosas.

LG
Uf.

Igualmente esta conversación a mí no me dice nada. Para saber necesito poder hablar en serio, pero es demasiado pronto para la relación y demasiado tarde para la apuesta. Si me preguntan que es más importante, a riesgo de sonar mal, tengo que reconocer que la segunda. A esta altura ya sé que José no es el amor de mi vida ni mucho menos. Y para él tampoco es gran cosa. O al menos por ahora eso parece.

→ 668 CommentsTags: José palo y a la bolsa

Los novios saludarán en el atrio.

April 30th, 2008 · 300 Comments

5 de Julio. 100 personas. 20 hs puntual. Llevar un novio.

→ 300 CommentsTags: Irina mi hermana

La otra orilla

April 29th, 2008 · 364 Comments

Desde la semana pasada la oficina se volvió un caldo meloso. Algunos se miran para no reírse y otros revolean los ojos, pero algunos están interesados genuinamente. Como sea, a nadie le son indiferentes las crónicas amorosas de Marcelo, que aparecen, como paracaidistas extraviados, en las conversaciones más diversas.

Marcelo se la pasa contando anécdotas sin gracia como un trovador pesado. Si uno habla del frío, Marcelo se apura a agregar que Marina es “re friolenta”. Si alguien cuenta su comida preferida, Marcelo, además de aportar la suya, agrega los ñoquis, que son los de Marina. ¿A quién le importa que tomen mate separados porque Marina toma con yuyos y él no? ¿O qué hicieron el fin de semana en el Tigre? ¿O cómo luce Marina cuando recién se despierta? ¡Si algunos ni siquiera la conocen!

¡Y eso no es nada! ¡Lo que hay que ver! ¡Para tenerla presente durante el día pegó una foto de ella con un imán en su CPU! ¡Parece el identikit de esas adolescentes fugitivas que aparecen en los cartones de leche yankees!

Ya sé lo que van a decir, a mí qué me molesta. Y es cierto. ¡Pero es insoportable! ¡No se habla más que de Marcelo y Marina durante todo el día! Ya son una institución ¡Si hasta aparecen en el mismo renglón de la lista del bowling de mañana!

  • Piñata
  • LG
  • José
  • Marcelo y Marina
  • Graciela
  • Silvani
  • Gisela

¡Como si fueran una sola persona! ¡Como si estuvieran juntos desde preescolar!

Y encima, justo ahora, yo estoy del otro lado del puente. Mientras Marcelo cuenta todo arrebolado y cachondo cuál es el tipo de vida que quieren tener con su novia, José pasa y me revuelve el pelo muerto de risa como si sacudiera a un perro juguetón. Uno habla de la “madre de sus hijos” y el otro de “mamita”. Uno llama a su enamorada para ver como está y el otro me manda chistes escatológicos y propuestas sexuales por mail. Encima eso.

→ 364 CommentsTags: José palo y a la bolsa · Marcelo Ugly

Sábado con aire a domingo

April 28th, 2008 · 558 Comments

Mi primera salida con José no fue nada del otro mundo. Apenas una cena muy parecida a los almuerzos en el bar de la oficina. Pero supongo que siempre funciona así; que después de cortar con alguien que te encantaba, todos los demás hombres se te presentan deslucidos, vulgares, comunes.

En otro momento de mi vida me hubiese encantado José. Hubiese esperado que me llame con una vela pegada al tubo del teléfono, me hubiera pintado de rojo las uñas de los pies, hubiese estado a lechuga una semana para estar divina.
Pero ahora no lo puedo ver. O en realidad sólo veo todo lo que no tiene.

¿Cómo puede ser que alguien no te guste tanto como debería porque antes existió otro que te gustó más? Debe ser como cuando probás un vino exquisito, pero después tenés que volver al que tomabas siempre y ya no podés. Sentís la acidez como una espada latosa y aguda en el paladar.

Por otro lado, no me preocupa. Sé que es cuestión de tiempo. Que el recuerdo de otros se va a ir borrando en las anécdotas nuevas. Que dentro de un mes quizás empiece a olvidarme de algunas fechas, que muchas conversaciones se van a llenar de agujeros, que se van a borronear las caras, las muecas, los gestos. Pero mientras eso pase yo sufro este “ni fu ni fa” que me hace sentir más sola que nunca.

Desde que Matías y yo hablamos por última sólo lo vi tres veces. Ya no siento el nudo en el estómago, pero sí una suerte de amargura, de tristeza muy grande. A veces pienso qué hubiese pasado si yo le hubiera dicho que sí. Si el sábado hubiera dormido con él y no con José. Pero sólo a veces. Sobre todo los domingos, cuando estoy muy aburrida. El resto del tiempo me acuerdo de todo lo malo que hizo y lo detesto profundamente.

Yo sólo espero que el tiempo se lleve ambas cosas. Lo mejor y lo peor. Los chistes y los engaños. Las llamadas que me hizo y las que le hizo a ella. Que se lleve todo. Las conjeturas domingueras también.

→ 558 CommentsTags: José palo y a la bolsa · Matías perfecto

Picado grueso

April 26th, 2008 · 419 Comments

Yo no sé si a los demás les pasa lo mismo que a mí, si todos tienen una comida asociada a una bebida. Si cada vez que les dicen “chocolate” piensan “con churros”, si cada vez que oyen “té” piensan “con torta” y si cuando les dicen “cerveza” en seguida agregan “con maní”. Es automático; es como pensar en “Giménez” después de Susana o poner “Kirchner” detrás del nombre Néstor.

Por otro lado, tengo un problema más grave. No puedo pensar en ninguna actividad gratificante sin incluir un entremés en la fantasía. Siento que me falta algo. Si pienso en ver una película metida en la cama, pienso en un chocolate enorme. Si pienso en una tarde lluviosa y un libro, pienso en té y un budín. Si veo un día soleado, veo asado, y si me paro frente al mar huelo helado, barquillo, licuado, mariscos y alfajor havanna.

Y así jamás voy a entrar en un solerito rojo. Si sigo pensando en choripanes durante todo el día, no voy a poder hacer la dieta bien. Es más. Si sigo así, tengo más chances de casarme que de bajar de peso antes de julio.

Esta semana venía bien hasta que me choqué con la pastafrola. En ese momento volqué y nunca más pude seguir la dieta con rigurosidad. Ni siquiera me acuerdo bien todo lo que comí, porque son un montón de pellizquitos y bocaditos a hurtadillas. Como festín borroso y continuo, como una receta sin cantidades.

Para colmo de males, mi hermana no coopera. En vez de dejarme hacer mis cosas, me pone más nerviosa. Me llama dos o tres veces por día para decirme que tiene un salón para el seis pero es feo. Otro para el catorce de junio pero es muy pronto. Otro para septiembre, pero es demasiado lejos. Supongo que espera que yo le diga que ya resolví todo, que podemos festejar ya mismo y que paga todo mi mamá. Pero después de lo que me dijo José, no puedo decirle que no ni que sí. Necesito lo único que no tenemos: tiempo.

La única buena noticia que tengo, es que Irina se ocupó de actualizar la situación. Le recordó a mi mamá de la apuesta y hablaron un poco del tema. Sin embargo, no me quiso contar qué dijeron. Seguro que mi mamá dijo una barbaridad atrás de otra y a ella le da impresión repetirlo.

José se quedó a dormir y a desayunar. Hoy vamos a salir. Se podría decir que es la primera vez que vamos a algún lado juntos, porque el bowling, los almuerzos y los tragos con el club de los solteros no cuentan. ¿O sí?

→ 419 CommentsTags: Irina mi hermana · José palo y a la bolsa · Mi madre

Qué pretende de mí?

April 25th, 2008 · 151 Comments

José arrancó apenas pusieron la panera sobre la mesa.

JOSE
¿Qué querés de mí?

Fruncí el ceño, agarré un mignoncito caliente, lo partí, le puse queso y me lo empecé a comer con alevosía.

JOSE
¿Un novio? ¿Un marido? ¿Alguien que te haga masajes?

LG
No sé. Supongo que necesito saber si sólo nos acostamos porque
eso es todo lo que hay, o si sólo nos acostamos porque no podemos
parar de acostarnos.

JOSE
¿Qué diferencia hay?

LG
Y… Que si sólo nos acostamos, nuestra relación es sólo eso. Somos
proveedores sexuales. Y si ahora sólo podemos acostarnos, somos dos
personas que se están conociendo, están probando pero que momenteaneamente,
por afinidad, novedad o necesidad se acuestan mucho.

JOSE
¿Y vos cual querés?

LG
La segunda.

JOSE
Bueno. Somos eso, entonces.

LG
¿Así de fácil?

JOSE
Así de fácil. ¿Y ahora qué hacemos?

LG
Y… aparte de acostarnos deberíamos hacer otras cosas.

JOSE
¿Cómo que vos me untes pan a mí en vez de untarte para vos sola?

LG
Por ejemplo.

Unté un pan y se lo di. Yo estaba radiante. Nunca en la vida algo me había salido tan fácil, tan simple, tan derechito.

JOSE
Yo me asusté. Pensé que querías que conozca a tus viejos y todas esas cosas.

LG
¿Cómo?

JOSE
Sí, o sea, yo puedo tener un vínculo con vos, pero a mí no me va eso de
comer ravioles en lo de la suegra, sentarme a charlar de futbol
con tu viejo… Mi ex novia era así. Nunca más. No es para mí.

LG
(Tanteando)
Pero qué pasaría si por ejemplo, estoy dando un ejemplo, nada
más, dentro de un tiempo mi madre cumpliera años…

JOSE
Me estás empezando a dar miedo…

LG
No digo ahora. En un tiempo largo.

JOSE
¿Cuánto tiempo?

LG
Qué se yo.

JOSE
Bueno, digamos que si en un año seguimos juntos yo podría
ir al cumpleaños de tu mamá…

LG
¿Un año?

JOSE
¿Me querés llevar al cumpleaños de tu vieja o qué?

LG
¡No! Es un ejemplo. ¿Pero si cumpliera en tres meses?

JOSE
(Sacandome el pan untado de la mano)
¡Qué se yo! ¿Cumple en tres meses?

LG
No, es un ejemplo, ya te dije.

JOSE
Bueno, entonces para qué preguntás… Qué se yo. Si en tres meses
yo estuviera perdidamente enamorado capaz hago cualquier cosa, pero
ahora no me veo haciendo eso. No quiero. No es para mí. No sé,
no podemos ver en tres meses si te acompaño a una fiesta
¿Tenemos que saberlo ya?

LG
Y que se yo, a mí me vendría bien, pero sí, lo vemos.

Y me comí otro pan.

→ 151 CommentsTags: José palo y a la bolsa